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martes, 19 de marzo de 2013

Cronicalia: Jornadas Cine Low Cost VII / MI LOCO ERASMUS / Carlos de Diego y Carlo Padial.




CARLO PADIAL
Carlos de Diego (productor y guionista de Los Pioneros del S.XXI) y yo llevamos varias años, bastantes, trabajando como guionistas para diferentes productoras, y si algo hemos aprendido en nuestras experiencias es que todo es muy complicado, es un mundo extraño. Las productoras están llenas de gente muy rara de 50 años cuyas únicas preocupaciones parecen ser mantener su casa de Cadaqués e irse de putas. Realmente no sé qué es lo que hacen, pero necesitan muchísimo dinero y se gestiona todo a base de telefonazos. Es una especie de cortijo andaluz donde el tipo vende constantemente su producto a otro señor que tiene otro cortijo andaluz enfrente, ya sea una televisión u otra productora con la que se asocia... Llevan así muchísimos años, a caballo entre reunión y reunión, y nosotros hemos llegado a la conclusión de que la única manera de distanciarte de eso es hacer vídeos lo mejor que puedas, y luego asociarte con gente con la que tengas afinidad. 

CARLOS DE DIEGO
El mundo del guión por encargo es un mundo muy oscuro, muy gris, es el infierno. Creo que hicimos guiones muy muy locos, incluso podríamos hacer alguna película sobre todo lo que pasamos entonces. Tengo la teoría de que si hubiésemos llevado una cámara colocada en la cabeza nos habrían salido comedias muy, muy, muy locas. 

CARLO PADIAL
Hubo momentos realmente absurdos que hemos tratado de incorporar a Mi loco Erasmus, como aquella reunión en la que tratando de levantar un proyecto con una productora, nos pidieron de repente que incorporáramos a un actor vasco, o que una escena tuviera lugar en el Museo Guggenheim. “Pero es que lo nuestro es una comedia que va de un tío en Barcelona...”. “Ya, pero podría coger el coche en algún punto e ir al País Vasco, así ETB pone pasta en la peli.” (RISAS) Pasada una semana, el mismo tío te decía que te olvidaras de ETB y de la reescritura llena de vascos que habías estado haciendo durante dos semanas. (RISAS). Al final acabas muy harto.  

CARLOS DE DIEGO
Carlos de Diego
Hacíamos proyectos de humor con gente que no tenía ningún tipo de sentido del humor, en serio, pero de ningún tipo. Es gente que nunca jamás se ha reído de nada. En una de estas reuniones con los jefazos de una de las productoras, un tipo sacó un mechero enorme para encenderse un cigarro, y a Carlo le dio un ataque de risa incontrolable. No podía parar de reírse, era una locura. Ese punto fue como el inicio de una cierta rebeldía. A partir de ahí yo recuerdo que empezó a llegar tarde a las reuniones. Si quedábamos a las 10, Carlo se presentaba a las 10.30, y los tíos estaban flipando, hasta que llegó un punto en el que ya se presentaba a las 11. Y claro, yo le echaba la bronca por llegar una hora tarde en vez de media hora, que es lo que habíamos convenido. (RISAS) Oséase, habíamos convenido llegar media hora tarde los dos, y me parecía bien porque eran unos hijos de puta, pero claro, él llegaba una hora tarde y yo tenía que tirarme media hora con ellos, poniendo cara de póquer. “¿Qué pasa con Carlo?”. “No no no, no pasa nada, está a punto de llegar”. Eran situaciones muy estúpidas, muy locas. Gracias a este proyecto (Mi loco Erasmus) hemos intentado también romper un poco con esa dinámica que estaba condenándonos a una existencia muy gris.

CARLO PADIAL
Cuando se emitía la serie Josep Mauri que estábamos haciendo para BTV, no la veía absolutamente nadie, se estrenaba cada vez más tarde, era totalmente imposible que nadie la viera nunca. En total eran 130 minutos de serie y recuerdo ir cada día de la oficina de Los Pioneros a mi piso pensando que todo era rematadamente raro. En las reuniones no hacían más que echarnos la bronca: “Hacéis estos videos raros con esta especie de viejo, de travesti, extraño, sin cejas, un montón de silencios incómodos en los videos...”.

Los Especialistas Secundarios también tuvieron una experiencia muy parecida a la nuestra en su programa para Localia, que tampoco vio nadie... Ellos tenían 50€ de presupuesto para cada programa. Bueno, 50€ y una caja con pelucas. (RISAS) Ni siquiera tuvieron la figura del productor, les colaron un realizador y tenían que ir grabando sketches lo más cerca posible del lugar donde hacían el programa. De esa situación ellos sacaron algo muy bueno, y es que casi todo está grabado en los alrededores de Ràdio Barcelona, donde ellos hacen su programa de radio, y lo hicieron además de una forma muy reconocible: cuando alguien abre una puerta que se supone que es una casa particular, en realidad resulta muy obvio que es la puerta de un estudio de la radio. Les montaron un pequeño croma y como no había tiempo, tenían unos saltos de eje muy raros y en el fondo da igual, porque era muy divertido. De hecho, creo que es uno de los mejores programas de humor producido aquí que he visto en los últimos años. Tiene códigos muy curiosos que a nosotros, por ejemplo, nos influyeron mucho a la hora de hacer Go Ibiza Go! 

El tema es que se acabó la emisión de Josep Mauri en BTV y nosotros seguimos haciendo guiones de encargo. Entonces, de golpe, descubrimos a los Venga Monjas y sus vídeos en los que hacían lo que les daba la gana. Conocerles supuso un cambio interno muy fuerte, lo he explicado muchas veces pero es verdad. 

Carlo Padial
Otra vivencia muy positiva que vivimos fue el pasado Festival de Sitges, cuando nos encontramos con Carlos Vermut. Él iba a presentar al día siguiente Diamond Flash, y nosotros no teníamos ni idea de por dónde iba su película. Carlos nos vio, vino y empezó a decirnos que, entre otras muchas cosas, el espíritu “Háztelo tú mismo” de Venga Monjas o de los Pioneros le sirvió como impulso para levantar el proyecto. Para mí fue el mejor elogio que te puedan dedicar, porque salíamos de una temporada jodida en la que me encontré incluso escondiéndome de mis propios proyectos. Es decir, a lo mejor tenía que reescribir uno de esos guiones de encargo y de repente me encontraba haciendo cualquier otra cosa, era capaz de verme en IMDB la biografía entera de Tom Selleck o de William Shatner o de quien fuera, y eso era algo que no me había pasado nunca. Creo sinceramente que salimos un poco de ese ciclo infernal gracias a encontrar a toda esta gente un poco dispersa que estaba haciendo cosas tan interesantes.

CARLOS DE DIEGO
Estábamos cansados de un ir de un despacho a otro y que nadie entendiese lo que queríamos hacer, así que nos decidimos a hacer esta película. Gracias a los Òscars (Òscar Dalmau y Òscar Andreu) conseguimos financiación y cierta confianza -dos elementos que fueron muy importantes para nosotros a la hora de poner en marcha el proyecto- y juntamos a un equipo de gente muy reducido pero que ha sido fundamental para poder hacerla. Ha sido extraordinario, por ejemplo, trabajar con Vicenç Viaplana (director de fotografía y operador de cámara), que ha sido una persona imprescindible al aportar en todo momento su punto de vista y creatividad. 

CARLO PADIAL
Los Òscars son una gente que tienen muchísimo éxito aquí en Catalunya. Ellos no tenían ninguna obligación de ayudarnos con la producción, pero Mi Loco Erasmus no se hubiera podido hacer nunca si no hubiera sido por su enorme ayuda. No podemos hacer otra cosa que darles las gracias porque nos han dado libertad total. No han interferido en ningún momento de la producción, y hasta que la semana pasada les mostramos el primer montaje no habían visto un sólo plano de la película.

En un principio, Mi loco Erasmus era un documental sobre los Erasmus. Nos parecía muy divertido coger a esa gente como excusa -porque en el fondo es un tema que no nos interesaba nada- para hablar de la Barcelona actual, que se ha convertido en un entorno repleto de extranjeros que no paran de viajar y acostarse entre ellos. 

Recuerdo que un día estaba viendo Once o alguna de esas pelis con personajes europeos que no tienen dinero, se acuestan, luego se tienen que ir porque pasa algo muy grave y muy trascendente en sus vidas, pero en el fondo nunca olvidarán esas veces que tuvieron sexo. (RISAS) Me encontré pensando que esa película no se parecía absolutamente en nada a las cosas que yo he visto hacer a la gente que vive vidas parecidas. Faltaban todas esas áreas oscuras, y nosotros quisimos hacer algo sobre eso, pero poco a poco pasó una cosa muy curiosa, que es que cuando llevábamos tres semanas grabando a estudiantes, una figura nos iba pareciendo cada vez más y más interesante. Esa figura era la de Dídac Alcaraz, que estaba siempre en las grabaciones con nosotros. Poco a poco, la parte de los Erasmus se fue reduciendo hasta quedar probablemente en un 3% de la película, y el resto es la vivencia del personaje de Dídac intentando hacer una película en esta Barcelona loca llena de estudiantes Erasmus y problemas de producción.

CARLOS DE DIEGO
Es que los estudiantes Erasmus no tenían ningún tipo de interés, porque es gente que viene aquí a emborracharse, a follar y luego se va. Supongo que alguno habrá que sí que sea medianamente interesante, pero a esos no los encontramos. De manera gradual, fuimos viendo que lo más interesante de lo que teníamos grabado era Dídac. Pero con mucha diferencia. Seguimos grabando y buscando perfiles interesantes, pero me acuerdo de que quedé con Carlo un día y me dijo: “Hostia, es que tenemos el diamante en casa y no lo estamos sabiendo ver. Estamos aquí con una mierda de gente y el único que está dando nivel es Dídac.” Y era verdad. Me costó medio minuto darme cuenta de que tenía razón y mandar a tomar por culo a los Erasmus y todo lo demás. Ahí decidimos que seguiríamos adelante, pero en lugar de enfocar hacia fuera, enfocaríamos hacia dentro, hacia Dídac. Y ha sido la mejor decisión que hemos tomado en los últimos años.

Dídac Alcaraz.
CARLO PADIAL
También hay que agradecer el haber podido contar con un equipo reducidísimo pero repleto de gente con mucho talento. Es un poco el mismo modo en el que funcionan los Venga Monjas, con equipos muy reducidos, porque al final uno se da cuenta de que no hacen falta esos grandes tinglados. A veces nos invitaban en alguna tele para que asistiéramos a la grabación de un sketch que habíamos escrito, y siempre veíamos los platós llenísimos de gente. Era muy raro, había tres personas para los croissants, un montón de chicas extraordinariamente jóvenes y guapas colgando cosas en perchas, todas con intercomunicadores...

CARLOS DE DIEGO
Intercomunicadores que les servían para hablarse a medio metro de distancia. En lugar de girarse y pedirle una percha a la de atrás, usaban el intercomunicador. Era una locura. 

Llegados a este punto, quiero aprovechar para dar un consejo a todo el mundo: ser productor de una película low cost es el Averno, es una mierda. Osea, a mí no me gusta, yo lo odio mucho, lo paso muy mal y transmito una negatividad increíble a todo el equipo que me rodea. Hacer una película conmigo es muy jodido, y esto es así. (RISAS) Odio hacer la parte de producción, pero no teníamos otro productor, no teníamos otra alternativa. Así que os animo a que nunca jamás os encarguéis de tareas de producción en proyectos donde hay tanta escasez de medios, porque es problemático. Yo espero no volver a hacerlo, al menos como productor, porque me encanta hacer películas.

Barcelona / 28 de junio / 2012

Posiblemente, el mejor cartel de la historia del cine.


lunes, 18 de marzo de 2013

Cronicalia: Jornadas Cine Low Cost VI / "La libertad en lo austero" (Miguel Noguera, Marcos Ordóñez, Carlo Padial, Carlos Vermut)




DESIRÉE DE FEZ
La idea de organizar esta mesa era plantear la cuestión de si hacer una película en la que no se arriesga tanto dinero permite al autor afrontar el proceso con más libertad que en el cine convencional. Hemos querido contar con un variado grupo de gente que hace cosas interesantísimas, todos ellos poseedores de una voz muy definida y que de alguna forma se complementan.

Tenemos a Carlos Vermut, director de Diamond Flash, una película que aparte de maravillarnos por el reto que supone levantar un proyecto así con un presupuesto tan bajo, nos llamaba la atención por mil razones más: la mezcla de géneros, su aura de misterio, ese algo extraño que al ver la película éramos incapaces de describir y en caso de poder hacerlo, comprender que era mejor callar para no quitarle al espectador la posibilidad de llegar también virgen a ella...  

MIQUI OTERO
Quien sí fue capaz de encarar una tarea tan ardua como la de desbrozar o analizar Diamond Flash es Marcos Ordóñez, otro de los presentes en la mesa. Es un hombre de voz grave pero a la vez cómica, un crítico de teatro de largo recorrido y también un escritor fantástico al que muchos leemos desde que éramos muy jóvenes, siguiéndole como verdaderos devotos y feligreses. Por todo ello y mucho más está aquí hoy, pero también porque desde su tribuna en prensa ha dado un espaldarazo a esta nueva hornada de cine de bajo presupuesto.

DESIRÉE DE FEZ
Otro de los ponentes es Miguel Noguera. La razón por la que está aquí no es solamente por su participación como actor en Diamond Flash, sino porque también nos interesa la forma que tiene de trabajar un tipo de humor que está presente en muchas de las pelis que estamos viendo.

MIQUI OTERO
Por último, también está con nosotros Carlo Padial, quien comparte con Miguel una cierta mirada de alienígena maravillado por las convenciones sociales, comportamientos o coreografías que todos tenemos, pero que sólo él sabe ver de manera muy diferente. Acaba de publicar Erasmus, orgasmus y otros problemas y tiene en su haber otro libro llamado Dinero gratis, en el que podemos encontrar episodios tan prodigiosos como aquél en el que un tipo se masturba mirando la tele justo cuando los aviones se estampan contra las torres gemelas. ¿Qué hacer? ¿Seguir con lo tuyo o lamentarte profundamente por la desgracia? Gran duda moral.

Sin más dilación, con todos ustedes... “La libertad en lo austero”.

CARLOS VERMUT
¿Sobre qué se supone que iba esta mesa? ¿Sobre si la falta de presupuesto condiciona la autoría en el cine? Eeeeeeeeh, sí, claro. (RISAS) Es decir, si pongo mi pasta para autofinanciarme un proyecto, nadie me va a venir a decir lo que puedo o no puedo hacer. Puedo hacer lo que quiera. Es mi dinero. Es mi fiesta, la he pagado yo y si me apetece llorar, pues lloro, es un poco eso. 

Hay una cosa que me ha parecido interesante porque lo hemos escuchado mucho estos días, pero por otro lado tampoco me siento cómodo con el hecho de que haya sido tan protagonista, que es el tema económico. Creo que el diálogo también es interesante no exclusivamente desde lo económico sino también desde lo creativo.

Evidentemente la relación que hacemos aquí es si lo económico interfiere en lo creativo, que yo creo que la respuesta es SÍ. Cuando tienes mucho dinero para hacer una película, yo entiendo que el mecanismo y el fin de la película es puramente comercial. En una película más pequeña también es comercial, pero en mi caso la inversión es más a largo plazo.

No creo que las películas deban hacerse única y exclusivamente con el fin de ganar dinero. Para meter gente en una sala a oscuras y hacerles pagar dinero existen las discotecas. Tú haces una película por algo, por una pulsión de hacer cine, para contar una buena historia y para hacer algo que haga disfrutar al espectador, yo creo que ese debería ser un poco el objetivo.


Carlos Vermut / Carlo Padial

MARCOS ORDOÑEZ
A mí me gustaría que nos contaras un poco cómo se desarrolló Diamond Flash

CARLOS VERMUT
Prácticamente me vi haciendo una película sin darme mucha cuenta. Yo tenía ganas de hacerlo, pero tampoco soy un defensor del cine por el cine. Me gusta mucho contar historias, cuando he tenido la oportunidad de hacerlo dibujando lo he hecho con los cómics, y ahora que hay un poco más de facilidad a la hora de conseguir una cámara y equipo, he hecho una película.

MARCOS ORDOÑEZ
¿Podría haber sido una novela?

CARLOS VERMUT
No creo, me gusta mucho la narración visual, por eso dibujaba cómics. Sí que es verdad que tenía muchas ganas de hacer una película, pero me daban mucho por culo los procesos del cine. Yo no sé mucho cómo funcionan, pero entiendo que es un poco rollo todo el tema de buscar financiación. Envié el guión a un par de productores y cuando vi que no me contestaban decidí que la iba a hacer porque me apetecía.

MARCOS ORDOÑEZ
¿No te contestó nadie?

CARLOS VERMUT
Bueno, tampoco esperé mucho. Al mes ya estaba haciendo el casting... (RISAS)

MARCOS ORDOÑEZ
Esa es la actitud.

CARLOS VERMUT
No sé si es la actitud, pero hice el casting, tenía dinero ahorrado y total, si no me lo hubiera gastado en esto me lo habría gastado en otra cosa. Me lo planteé todo de una manera muy básica, no sabía muy bien cómo funciona el mundo del cine.

MARCOS ORDOÑEZ
¿Y cómo fue el proceso de casting? Es un aspecto que a mí me tiene admiradísimo porque  hacía mucho tiempo que no veía interpretaciones con esa verdad y con esa fuerza. Además, no sé si habías dirigido anteriormente...

CARLOS VERMUT
Vaya, pues muchas gracias. Una vez dirigí a mi madre en un corto (RISAS). Luego hice otro corto con unas chicas de Murcia... Me compré una cámara en el 2008 e hice un corto con mi hermano y unos compañeros de piso que se llamaba Las caras de Bélmez. Aparte de eso no había hecho nunca cine ni lo había estudiado. Quería hacer una película pero no tenía muchas ganas de ser “director de cine”. Tampoco lo tengo claro ahora. Si mañana me proponen algo a lo mejor me dedico a otra cosa. Esa pulsión de “quiero hacer cine por encima de todas las cosas”... Yo me lo quiero pasar bien por encima de todas las cosas. Creo que se me está yendo la olla... (RISAS)

Para el casting decidí que la forma más sencilla era que fuese con actores profesionales pero no demasiado conocidos. Puse un anuncio en internet y recibí como mil video-books porque el anuncio era muy amplio, pedía gente de 18 a 50 años y claro... Estuve ahí una semana viéndolos sin parar. Hice una selección, les llamé, hicimos un casting en persona. Busqué los escenarios, ensayábamos, yo ponía la cámara, grababa y luego montaba las imágenes.

MARCOS ORDOÑEZ
Osea que no te ha resultado tan agónico...

CARLOS VERMUT
Pensaba que era más sencillo. Estuve a punto de matar a alguien o a mí mismo un montón de veces. De verdad. Por mi inexperiencia y por pensar que todo es mucho más fácil cuando no lo es en absoluto. Hay muchas complicaciones, detalles que das por hecho pero que al llegar al rodaje te das cuenta de que no son así... Pero qué mejor manera de aprender que haciéndolo.

MARCOS ORDOÑEZ
¿El guión era muy de hierro? Es decir, ¿se rodó prácticamente todo lo que tú querías hacer, se improvisó...?   

CARLOS VERMUT
Ese fue uno de los motivos por los que estuve a punto de suicidarme. Yo pensaba que era mejor dejar improvisar a los actores. De hecho, tú te aprendiste de puta madre el guión, Miguel...

MIGUEL NOGUERA
Hombre, porque estaba ahí el guión...

CARLOS VERMUT
Claro, claro. (RISAS) Durante un tiempo dejaba que los actores lo hicieran a su manera, pero llegabas al rodaje y era muy raro... Hubo momentos bastante terribles de darme cuenta de que me estaba gastando la pasta que había ahorrado durante dos años, me encontraba con que algunos actores no se sabían el papel, yo estaba sudando mogollón...

MIQUI OTERO
Uno de los culpables del doble intento de suicidio de Carlos probablemente fue Miguel Noguera... (RISAS)

CARLOS VERMUT
No no no, al revés...Noguera es casi seguro uno de los actores más profesionales que he conocido en toda mi vida.

MIGUEL NOGUERA
He de reconocer que si yo tuviera que hacer lo que hacen las chicas no sabría hacerlo. Lo mío era algo a mi medida, muy fácil, y creo que lo otro era bastante más complejo.


La idea de que Miguel Noguera pierda media cabeza y siga viviendo sin saber que la tiene aquí, en este blog.
MARCOS ORDOÑEZ
A mí una de las sensaciones que me transmite la película es la libertad absoluta que respira. Al mismo tiempo, me maravilla el control de los tempos, de los cambios de tono... Alguien escribió el otro día que la película le recordaba mucho al universo de Fritz Lang, y es verdad que hay algo de eso: el control de las secuencias, de la intensidad, la visión casi geométrica del mal planteada sobre una especie de damero en el que luchan la villana (esa mujer extraña de la que sólo vemos sus manos pintando una figurita, pero que podría ser nuestra tía abuela perfectamente) y el superhéroe (que podría ser Glenn Ford en Los sobornados de Lang). Éste último, además, es un personaje que está del lado de la justicia pero al mismo tiempo está contaminado por el mal y es absolutamente sombrío. Hay un lado como muy luterano en la película...

CARLOS VERMUT
Creo que una de las decisiones que tomé cuando empecé a hacer la película era que había cosas que podía sacrificar en un momento determinado, pero que había otras que eran inamovibles y no podía cambiar de ninguna manera, como por ejemplo el control del tono, la actuación y la estructura narrativa. Algunas de las cosas que sí podía sacrificar eran sobre todo a nivel estético, porque en el equipo éramos tres personas y no podía estar controlándolo todo.

Tenía muy clara la estructura de la película. El story-board que hice es como un cómic de la película desde el principio hasta el fin. Tenía muy claro que se puede pasar del drama a la comedia. También está un poco la intención de jugar con las expectativas del espectador y tratar de mantener su atención sobre las distintas historias que se van sucediendo durante el metraje. Muchas veces lo consigues y otras no. 

CARLO PADIAL
La experiencia que ha explicado Carlos sobre cómo se ha llevado a cabo Diamond Flash es muy parecida a la nuestra con Mi loco Erasmus. Carlos de Diego y yo llevábamos dos años y medio (o puede que un poco más) sentados con un par de productoras y desarrollando el que se suponía que iba a ser el primer largo de Los Pioneros del S.XXI. Al final entramos en una especie de dimensión extraña y nos vimos atrapados en un agujero negro del que era imposible salir. De repente, el tío de la productora se iba a Australia un año y al volver te decía que había que hacer un documental de tipo social con gays y lesbianas en Quebec... Era muy raro. 

Un día hablamos con Òscar Dalmau y Òscar Andreu, de La Competéncia, a quienes les había gustado mucho un documental nuestro que se llamaba Tertulians. Hablamos de cuánto costaría hacer algo y empezamos el proyecto sin ni siquiera plantearnos volver al proyecto anterior con esas reuniones tan absurdas y extrañas con productoras. Al menos esa es la experiencia que nosotros tuvimos, probablemente no sea siempre así. 

CARLOS VERMUT
De todos modos, siempre ha existido el cine independiente y de bajo presupuesto. No es una cosa nueva. Almodóvar empezó haciendo pelis con muy poco dinero.

MARCOS ORDOÑEZ
Bueno, no era una peli industrial pero sí se hizo desde dentro de la industria.

CARLOS VERMUT
Lo que yo tengo entendido es que era una película muy pequeña, con su dinero...

MARCOS ORDOÑEZ
Sí, sí, pero se estrenó en cines... No eres el primero que hace una película con sus propios medios y dinero sin contar con los canales industriales de distribución, pero está claro que no es nada frecuente. Yo desde los 70 o así no había visto ese tipo de opción, porque todo el mundo decía: “Bueno, ya sé que mi película está teniendo poca acogida en los cines pero la hago porque así podré hacer una segunda.”

CARLOS VERMUT
Yo no tenía claro nada de esto ni qué iba a pasar con la película. Cuando empecé a hacerla pensé que acabaría poniéndola en Youtube.

MARCOS ORDOÑEZ
Pero sí sabías y tenías claro que no estaba previsto que fuera por un cauce industrial.

CARLOS VERMUT
No, yo empecé a rodar y tenía claro que quería tener más de sesenta minutos (que al final fueron 130, se me fue un poco la mano) de una ficción. No tenía planificado nada de cara al futuro. Quería terminar por el simple placer de terminarlo. No sé, no me planteé demasiado la posibilidad de estrenarla en salas. No era la prioridad. Estaba intentando vivir el momento y disfrutar cada parte del proceso de manera independiente. 

Me alegro que te guste la actitud, pero volvemos un poco a lo de antes, a lo que llaman la industria del cine español. Parece como que todo lo que haces sea en pos de una industria del cine español que hay que levantar porque se está muriendo y se supone que debería importarme, pero no me importa, lo siento. Y no lo digo por chulería ni lo digo por soberbia ni nada. No me importa porque no es mi negocio. Yo quiero hacer la película que me apetezca hacer y no me siento relacionado con el cine español. A mí lo que me importa es el cine. Bueno, no lo sé, igual hablo de más. Pero es que cuando ves a gente hablando de cine español... Ayer pasó aquí mismo, al final todo acaba siempre en una especie de espiral depresiva. Yo me salí de la sala tras el coloquio en plan: “Hostia puta, vamos a palmar. VAMOS A PALMAR”. Pero luego sales, piensas, relativizas un poco y te das cuenta de que la tierra va a seguir girando igual. Las cosas siguen su curso. 

A veces parece que todo ha de tener una visión comercial y acabamos olvidando el placer de hacer las cosas por el placer de hacerlas. Como si todos tuviéramos que estar ahí, construyendo pirámides y teniendo que estar en la onda del McDonald´s. “¡Es que hay que hacer industria...!” ¿Pero por qué hay que hacer industria? “¡Porque se va a acabar!”. Bueno, ¿y qué? “¡Pero los cines cierran!”. Bueno, ¿y qué? 




DESIREE DE FEZ
Pero aunque la mentalidad no sea hacer industria, ¿en algún momento piensas en el futuro espectador de la película? Es algo que también podemos relacionar con propuestas como la de Miguel con su Ultrashow o el Go Ibiza Go! de Los Pioneros del S.XXI. La primera vez que te enfrentas a ellas no necesariamente podrás entrar de una forma directa porque son muy rotundas y hasta cierto punto hay algo violento en el gesto de ambas (dicho desde la más profunda admiración). 

CARLOS VERMUT
Yo sólo quiero matizar una cosa. No estoy en contra de la industria, pero creo que el objetivo de las películas siempre tiene que ser hacer una buena película. Yo estaría encantado de hacer una película de Street Fighter o de Batman, y lo digo de verdad. (RISAS)

CARLO PADIAL
En el caso de Go Ibiza Go!, por ejemplo, empezó siendo una propuesta para BTV que se llamaba Go Barna Go! Cuando les explicamos que queríamos hacer un programa con fallos de realización y media offline, pusieron una cara bastante rara y nos dijeron que no. Dídac Alcaraz, el presentador, tiene un colmado de su abuela que ahora está cerrado y es bastante grande, así que construimos un croma ahí y empezamos el programa. Y eso sí que lo hicimos sólo para nosotros, pensábamos que iba a tener 10 visitas porque además somos unos inútiles de internet. Bueno, lo soy yo, a duras penas me entero de cómo hacer para enviar un mailing... (RISAS) 

MIGUEL NOGUERA
La verdad es que el Ultrashow se ha convertido en mi medio de vida. Es decir, el dinero que gano proviene básicamente del espectáculo. He podido dejar de trabajar en lo que hacía y esto para mí es una anomalía que puedo llegar a vivir incluso como un problema. 

A mí me contactó directamente Josep Salvatella del Teatreneu, y a él le había hablado muy bien de mí Victor Amela. Yo estaba en la presentación de uno de los videos de Los Pioneros y me llamó este hombre. Se le notaba que no las tenía todas consigo respecto a lo que hago aunque sí veía que había bastante gente siguiéndome. Él me decía: “He estado viendo videos y quizá si lo desarrollaras un poquito, si trabajaras un poquito más...”, y a mí ya me empezaba a salir el temor del artesano, ya empezaba el torno a girar. (RISAS)

Yo le dije que no lo iba a hacer pero que podíamos probar porque total, él no perdía nada. Recuerdo que cuando quedamos para ver la sala pequeña, no sé porqué pero me entró una rebeldía muy loca. Él tenía un poco así el perfil de empresario del teatro y a mí me veía como al cómico que pone pirámides en el asiento, me decía: “Podemos poner al público en una pose incómoda y que les duela el cuello cuando te vean...”. Había un asunto como muy de otro mundo y me fui calentando inconscientemente.

La gente de la editorial había conseguido que yo fuera al programa de Buenafuente, y el señor del teatro, cuando se enteró, se puso serio y me dijo: “Cuidao, que te juegas la vida en ese programa”. Según su sistema pues sí, tenía razón, pero a mí eso me molestó mucho: “A mí me da igual, todo esto. A mí me da igual, ¿eh? A mí me da igual trabajar de funcionario o hacer esto”. (RISAS) Es una declaración que hace aguas, no tiene ningún sentido decirle a un tipo que te está proponiendo un trabajo venirle con esa especie de rollo muy nihilista: “¡A mí me da igual tu teatro y tu mierda! ¡Me es indiferente!”. (RISAS) Pero fue una respuesta muy visceral, una guindilla, muy horrible. Era mentira, no me daba igual, qué coño. El tío se quedó un poco desconcertado, sin saber cómo responder.

El hecho es que después de eso empecé a hacer el Ultrashow semanalmente. Tengo que reconocer que dispongo de libertad relativa porque se ha generado una especie de responsabilidad a través del dinero. Es decir, él te paga y esto tiene que mantenerse, es tu medio de vida, intenta que esto siga en este teatro, intenta que esto conecte con la gente. Cuidado con los ritmos, que no se haga pesado, no experimentes demasiado no vaya a ser que la gente empiece a marcharse de la sala. Inconscientemente no puedes evitar tener una serie de pilotos encendidos, y por otro lado esos pilotos impiden que yo de repente empiece a hacer algo ahí que sea insostenible a nivel comercial. Es decir, yo sé que si me pusiera a decir lo que me diera la gana (muy rara esta declaración, ¿eh?), si dijera que me da igual que estéis aquí, que me da igual todo, ahora voy a experimentar libremente, me voy a sentar de espaldas a vosotros... Pues la gente dejaría de ir a ver el Ultrashow y se terminaría en pocas semanas. “Noguera se ha hecho una espora y no sé lo que está haciendo, no vale el dinero”. 

Con esto no quiero decir que... pero sí hay una especie de agobio extraño e inconsciente cuando estoy actuando de que: “esto tiene que funcionar”. Soy una persona muy poco entusiasta y con pocas ganas de hacer cosas a no ser que sean muy sencillas y no me lleven nada de trabajo. Es una cosa ambivalente, lo del dinero.

CARLOS VERMUT
¿Te da miedo que al haberse convertido en tu medio de vida te veas haciendo un día el Ultrashow y no te apetezca?          

MIGUEL NOGUERA
Ha habido momentos de convertirte tú en la persona que entra en la sala y que dice: “Esto es una mierda. Esto es una puta mierda. Este tío está engañando a la gente”. Y pensarlo tú mientras lo haces. Estar haciéndolo, encarnarte en ese ser y pasarlo muy mal. Me ha pasado algunas semanas sufrir una especie de crisis de confianza en la que he llegado a pensar que el Ultrashow se había convertido en una cáscara de lo que era. Y eso mientras estás delante del público, defendiéndolo a muerte. Pero sé que esas son sensaciones cíclicas. Al fin y al cabo es un espectáculo que está bien, que a mí me gusta y me pagan por ello. Y ya está.

MARCOS ORDOÑEZ
Marcos Ordoñez
La Bestia Low Cost anda suelta
A mí me descubrió el Ultrashow y Diamond Flash la misma persona, San Jordi Costa. Aparte de que, para mí, una recomendación de Jordi ya suele ir a misa, lo que más me chocó en ambos casos fue que, a los diez minutos, la sensación era de que estaba ante algo que iba profundamente en serio. Y repito, esto me pasó tanto con Miguel como con tu película, Carlos. No se trata de que sea o no sea algo moderno, ni hostias, ni leches, ahí había un poder de convicción muy grande. 

CARLOS VERMUT
Cuando estaba trabajando en Diamond Flash me lo tomé siempre muy en serio, hasta el punto de descartar escenas o capítulos enteros y tener que repetirlo con otros actores porque tal y como estaba saliendo no me convencía. Siempre hay que tomárselo en serio, creo que nunca hay que perder la perspectiva de porqué haces las cosas. 

La gran pregunta que me hago últimamente es acerca de cuál es el fin del cine o para qué sirve. Y es una pregunta que no tiene respuesta, porque los productores de la charla de ayer te dirán que es para conseguir dinero, bueno no, para hacer buenas películas, pero al final te das cuenta de que el discurso muchas veces se torcía hacia conseguir más dinero. Decía J.A. Bayona que lo hacía por pura pasión y estoy seguro de que es así. La suerte de Bayona, y es que además es verdad, es que el cine que él hace por pasión conecta con el espectador. Se nota que es honesto, se nota que es el cine que quiere hacer. Tiene clara su perspectiva y en mi caso es lo mismo. Se trata de ser honesto y de tomártelo muy en serio. 

Tú por ejemplo empezaste a hacer el Ultrashow por pasión, porque te salía, no lo hiciste porque pretendieras vivir de ello.

MIGUEL NOGUERA
En absoluto. Por eso digo que ha sido una anomalía. Además partía de un presupuesto inverso al que es en la actualidad, que era el del material hermético para el espectador y una diferencia potencial entre el espectador y yo. Es decir, yo tenía mis anotaciones y a mí lo que me ponía realmente es que ese material no estaba ni trabajado ni se podía comprender y que cuanto más rápido fuera más loco sería todo. Y ahora es al revés, completamente.

CARLOS VERMUT
Tú has hecho una apuesta por tu material parecida a la carrera de coches en Grease. No pongas esa cara rara, ahora lo entenderás (RISAS). Al fondo hay un precipicio, los dos coches se dirigen hacia él y tu apuesta es para ver quién se baja primero, si el espectador o tú, y en este caso el espectador es el que se ha rajado, has ganado tú la carrera. En el cine comercial, muchas veces esa obsesión por intentar agradar al espectador de manera inmediata creo que es contraproducente, porque nunca sabemos qué es lo que quiere el espectador.

MARCOS ORDOÑEZ
Totalmente de acuerdo.

CARLOS VERMUT
Siempre dicen: “En España el público es como muy paleto...”. ¿Paleto un país cuyo director más reconocido internacionalmente es Pedro Almodóvar? Almodóvar es el tío de Entre Tinieblas, Almodóvar es el tío de Matador, que empieza con un tipo haciéndose una paja mientras está viendo un slasher. Es un planteamiento contradictorio, si Almodóvar funciona en taquilla es porque trabaja con pasión y creo que eso el espectador lo nota.

Vuelvo a retomar el tema del cine Low Cost, el cine independiente, ese cine hecho con poco dinero que mucha gente de la industria critica. Los directores de cine que están llenando y han llenado salas, que están generando industria y lo han petado, empezaron haciendo cine independiente porque era el cine que ellos querían hacer.

Christopher Nolan, Peter Jackson, Sam Raimi, George Lucas... Esos directores que empezaron haciendo películas de bajísimo coste son los que ahora mismo revientan las taquillas. ¿Por qué? Porque cada una de sus películas, cuesten 10.000€ o doscientos millones de dólares, están hechas con amor, y esa perspectiva es la que yo creo que nunca deberíamos perder.

Esa búsqueda para agradar al espectador, de escribir para meter gente en la sala... Si funcionas así, monta una discoteca. En serio, monta una discoteca. Si realmente quieres hacer buen cine y llegar al espectador, hazlo con amor. Ese sería un poco mi discurso de cuál es la conexión entre el cine Low Cost y el cine comercial. En el fondo es lo mismo.

MARCOS ORDOÑEZ
Lo fantástico es que habéis conseguido conectar con un público pero sin esa cosa tan pringosa y atroz de querer halagarle. No es cine para coleguis ni humor para coleguis. No encuentras adherencias del momento, referencias, guiños... Lo que hacéis parece venir de otro planeta completamente autónomo y atemporal. Esa pureza se agradece muchísimo y pienso que eso conecta muchísimo con el espectador porque va directo al hueso. No hay floripondios alrededor.

CARLOS VERMUT
En el caso de Miguel creo que es muy evidente porque su humor es una idea directa, sin necesidad de pasar por un modo narrativo convencional.

MIGUEL NOGUERA
Cuando yo anoto una idea no pienso en términos humorísticos, no me preocupo especialmente de que el lenguaje sea más o menos humorístico. De las ideas en sí, lo que a mí me interesa es esa mezcla de cuerpos, ese elemento que me interesa explicar y punto. Sí que intento buscar una cierta energía o entusiasmo “del momento”, en el que yo de alguna manera encuentro la forma de hacerlo sin sufrir, es muy importante encontrar eso, un páramo de tranquilidad para mí. Muy tranquilo, no puede ir mal, no hay una lógica de esfuerzo.

Mi medio natural de vida hubiera sido ser un empleado gris en una oficina en la que ya estuviera instituido que absolutamente nadie quiere estar ahí. Esas eran las reglas del juego que yo había aceptado, y eran buenas. Es decir, ni tú ni yo queremos estar aquí pero vamos a estar aquí ocho horas al día. Vale, yo lo aceptaba. Era triste pero lo aceptaba. Y luego había una especie de línea de fuga que era: “Cuidado, que a lo mejor me quedo algo de tu sonrisita, algo de tu informe y me lo apunto en una libretita, así creo que me libero de alguna forma, algo como subversivo.” Y ese era el formato. Yo me estaba mentalizando muy fuerte para ello hasta que de repente llegó la anomalía y ahora esa especie de válvula de escape se ha convertido en todo lo contrario, el reconocimiento, de repente tienes todo el día por delante... Es como una jugada de Satán, algo macabro, pero lo que también me pone bastante es que podría haber sido así. Es decir, no dependía de mí. Dependía de algo exterior. Podía haber sido así y habría vivido así y en cierto modo hubiera sido feliz así. Esto para mí es muy curioso.


La UltraOficina de Miguel Noguera.
CARLO PADIAL
En Los Pioneros podemos entender esto un poco, porque tenemos esta doble vida muy rara de hacer nuestros videos o la peli, pero también llevamos varios años trabajando como guionistas de encargo. Me impresiona mucho una cosa que me dijo Miguel en la presentación de uno de nuestros vídeos, Atrévete Ken, que fue: “Yo, para hacer algo que se parece a lo que a mí me gusta pero que no tiene nada de su esencia, prefiero no hacerlo”. Es algo que yo pensaba, porque en realidad llevamos tres años haciéndolo, pero los proyectos para los que escribíamos por encargo son terribles, una puta mierda. Incluso hay el riesgo de llegar a pensar que tu propio sentido del humor se te puede llegar a consumir en este tipo de proyectos. Tal vez por eso los videos que estamos haciendo últimamente son un poco más puros, o todo nos da un poco más igual. Cuando alguien me habla de montaje, o me quiere explicar algo de Final Cut, es como: “No me expliques nada. Ya tengo esa otra vida que es muy rara, con reescrituras interminables que son una locura, déjame hacer mis cosas”.

CARLOS VERMUT
Para mí hay un aspecto simbólico en el que pesa más el efecto burocrático que el real, y es el concepto que tenemos del estreno en salas. Este tipo de películas independientes que nosotros hacemos se estrenan muchas veces en una sala en Madrid o en Barcelona durante una semana y no va nadie a verlas, pero si consigues pasarlas en festivales parece como que de repente eso no cuenta. No, no, no, lo que cuenta son los seres humanos que ven la película, por eso me preocupa tanto el hecho de estrenar en salas de manera “legal”, porque de alguna manera mi película ya se ha visto en “muchas salas”, y se seguirá viendo. ¿Por qué estamos mirando siempre la parte mala? “Es que internet, la gente va a ver las películas así, pequeñas... ¡Vaya mierda! ¡El cine se hace para verlo en el cine!”. Perdona, la mayoría de series de TV son mil veces mejores que las películas que se hacen actualmente y se ven en pantallas pequeñas. “¡Ya, pero no es lo mismo!”. No, claro, no es lo mismo... pero porque son mejores las series de TV.


Barcelona / 28 de junio / 2012